Cuba, Viajar

CUBA – LA HABANA – VEDADO – Día 8

31 de Julio – La Habana

Hoy volvemos a La Habana para disfrutar de nuestro último día en el país. Aún nos quedan zonas por conocer, así que intentaremos aprovechar el día. A las 8:00 nos viene a buscar un coche colectivo con dirección La Habana. Nos despedimos de Esperanza y su hijo Joel (los dueños de la casa) que sin duda nos han tratado muy bien. Joel todas las mañanas nos preparó el desayuno e incluso nos hacía un sándwich para que pasáramos el día en la playa que nunca nos quiso cobrar. Humildes, con una sonrisa en la casa y una casa muy limpia y tranquila.

Tardamos casi 3 horas en llegar a La Habana a una velocidad media de 70 km/h. Es asombrante la cantidad de vida que hay en la carretera. Mucha gente intentando hacer dedo con los billetes en la mano para que pares. Camiones repletos de gente, trabajadores que van en carros tirados por bueyes, etc. Y es que en Cuba, la vida está en la calle.

Llegamos a la casa en La Habana y salimos a dar una vuelta por la zona del Vedado. Queremos subir al edificio Focsa. Es el más alto y de color verde, arriba tiene un restaurante y un bar con muy buenas vistas. La puerta se encuentra en el lateral bajo el nombre de “LA TORRE”, cuando llegamos supuestamente está cerrado y aunque no parece raro decidimos volver más tarde.

Es común en Cuba que muchos sitios de repente están “cerrados”… suele ser mentira, quizás a la persona de turno le venga mal trabajar o crea que de ti no vaya a sacar nada. A veces se arregla diciendo que llamaste por la mañana y te dijeron que no había ningún problema en entrar.

Embajada de EEUU y monumento Antiimperialista:

Continuamos caminando hasta la embajada de EEUU, hay una larga cola de cubanos esperando en la puerta para tramitar sus visados de salida. Algunos habréis leído que en los momentos de más tensión entre CUBA y EEUU hubo una guerra simbólica entre la embajada y el gobierno de cuba: La guerra de los carteles. La embajada de EEUU en su interior colocaba carteles gigantes con mensajes liberadores. Cuba decidió responder colocando 138 banderas justo en frente para tapar los carteles. En la placa se puede leer lo siguiente:

“Sirva este monte de banderas como respuesta del pueblo Cubano a la torpe soberbia del gobierno de los Estados Unidos; 138 banderas cubanas ondearán dignas frente a los ojos del imperio, para recordarle desde hoy cada uno de los años de lucha del pueblo cubano, cuando nuestros padres y fundadores dieron el grito de independencia en 1868.

Como entonces, ante la sombra numerosa de este gran monte de banderas, continuamos peleando como hombre y mujeres libres.

24 de Febrero de 2006

Año de la revolución energética en Cuba”

Aunque las banderas ya no están colocadas y sólo quedan los mástiles, es un gran símbolo de la relación entre ambos gobiernos.

Edificio Focsa, las mejores vistas

Comemos una hamburguesa frente al Focsa y nos ocurre otra de las contradicciones de La Habana. En la misma calle, te puedes encontrar un restaurante que un plato cuesta 15 CUC y al lado y una hamburguesería donde el plato no llega a los 2 CUC.

Volvemos al Focsa y conseguimos subir, cogemos un ascensor en un silencio sepulcral escuchando los miles de ruidos hasta la planta 33. A un lado se encuentra el bar y al otro el restaurante. El bar es muy asequible y el restaurante un poco más caro. A partir de las 6 pm pueden no dejarte entrar según la vestimenta.

Las vistas son espectaculares, se ve toda La Habana y el Vedado. Disfrutamos de un café y de mil fotos a los 360 º y además nos pilla arriba una fuerte tormenta con rayos sobre el mar. Aguantamos allí hasta que pasa la tormenta. Queríamos bajar caminando, pero no es posible ya que debajo hay viviendas. Así que si te dío miedo subir, te tendrás que aguantar y bajar por el ascensor.

Misión helado en Coppelia:

De allí vamos a Coppelia, una famosa heladería en un parque cercano y otra vez volvemos a ser sorprendidos por las diferencias. Se ve una gran heladería que no para de entrar gente, pero no nos dejan pasar y nos mandan a un puesto de Coppelia. ¿Por qué? Pues porque la heladería cobra en pesos cubanos (CUP) y el puesto en convertibles (CUC), obviamente la diferencia de precio es muy grande y quieren que nos gastemos lo máximo. Nuestra cara de turistas nos delata y las ganas de pelear escasean. Justo en frente hay un cine de jueves a domingo y es muy barato.

Después volveremos al Hotel Nacional de Cuba y cenaremos en Bicky. 

Reflexión del viaje

Es la última noche en Cuba y nos da mucha pena. Hay tantísimo que ver, conocer y entender que el viaje se nos ha quedado muy pequeño. Es una sociedad compleja y contradictoria que en mi caso no quieres parar de conocer.

El hecho de tener dos monedas complica las cosas y convierta la vida en mucho más injusta. Algunos cobran en CUC, otros en CUP, y el valor es demasiado grande.

Las conversaciones con ellos son muy fáciles pero es complicado profundizar. Cuando te haces con las monedas, los transportes, lo timos, tienes que marcharte, justo cuando venía la mejor parte.

Consejo:
Para hacerte con la Cuba menos turística, más auténtica y barata hace falta decisión. No titubear y dejar las explicaciones de lado. En sitios donde se pague en CUP, saca la moneda, no abras la boca y simplemente paga. Pienso que es útil llevar un poco de cambio en CUP siempre que te apetezca conocer la realidad más de cerca, comer, beber y comprar como si fueras cubano.

Cuba me ha encantado, esa es la verdad. Me quedo con muchas ganas de más, de conocer tantos lugares bonitos y sobre todo de intentar entender su cultura, su revolución, su manera de vivir. Estando de acuerdo o no, siempre es enriquecedor escuchar otras formas de pensar y de sentir. 

El pueblo cubano es rico en muchas cosas y consiguen que disfrutes, te olvides de todo y estés como en casa. Gracias.

Volver al inicio Volver al inicio

Deja un comentario